sábado, 21 de abril de 2012

LA EXPO DE SEVILLA ¡¡¡20 AÑOS¡¡¡¡

Aunque tengo muchas cosas que contar no podía dejar pasar la oportunidad de hablar del 20 aniversario de la Expo de Sevilla -20 de abril de 1992- y de todos los recuerdos que ello me trae, porque yo, como muchos miles de españoles, fui a la EXPO.

Ante tal acontecimiento, el grupo de amigos que siempre estábamos pensando en ir a algún sitio, no podíamos desaprovechar la oportunidad de ir a Sevilla , así que por el mes de octubre, si no recuerdo mal, sacamos nuestros billetes , alquilamos un apartamento y nos marchamos rumbo a Sevilla, en tren. 

No tuvimos la suerte de ir en el AVE, que también se inauguró por esas fechas, porque sólo hacía el trayecto Madrid-Sevilla, pero el tren que tomamos nosotros no tuvo desperdicio ¿os acordáis? 
Era por la tarde, ya que como "supuestamente" nos esperaban unas 7 u 8 horas de tren decidimos ir de noche. Todo iba bien ,hasta que a la media hora de salir de la estación de Valencia, el tren se para. Estábamos en Silla, y el tren no se movía, no sabíamos que pasaba y ahí estuvimos un par de horas en medio de una vía sin movernos ¡Dios mio¡. Llegamos a Sevilla, más de doce horas después de haber salido de Valencia, yo creo que ,además del parón en Silla , paramos en todos los pueblos que tenían estación, anden o alguien les hacía la señal de parar porque sino no se explica ese viaje tan largo, que ni que hubiéramos decidido ir de romería.
Para consolarnos por el retraso y el cabreo de las innumerables horas de viaje, al llegar la mañana empiezan a lanzarnos bocadillos por la ventana del tren , todo un espectáculo, no era una amable señorita que nos invitaba a tomar un tentempie no, era el lanzamiento del bocata en toda regla.

La verdad es que estábamos tan animados que nada nos podía chafar el viaje, así que dejamos nuestra reclamación para la vuelta. Que reclamamos. Y nos devolvieron dinero.

Cuando llegamos a la Expo ahí estaba Curro para recibirnos y la verdad es que nuestra visita a los Pabellones estuvo muy bien, no hicimos mucha cola, nos divertimos y pudimos ver muchas cosas. También nos pasaron muchas anécdotas:

Desde mojarnos de arriba a abajo de la lluvia que cayó, -había que aguantar, la Expo se acababa y nos nos podíamos ir por un chaparrón, lo queríamos ver todo- cobrarnos mal las comidas, -en un stand casi nos dan dinero por ir a comer allí-, beberse el poso del café turco, -una amiguita que yo me sé y no voy a decir-, hasta estar esperando a nuestro querido "Carlos" más de media hora porque se había perdido y no sabíamos donde estaba. Luego resultó que estaba tan tranquilo viendo el pabellón de Francia, como no, y subiendo por las escaleras mecánicas de bajar, todo un número.

En esa época no había móviles, ¡¡qué horror cómo pasa el tiempo¡¡.

Luego por la noche, cena en Sevilla, copas -grabaciones de vídeo, de las que no se puede hablar-, flamenquitos, fino, palmas y sevillanas, todo de lo más típico . Recuerdo, perfectamente, cuando me puse a bailar sevillanas con uno del terreno,  que para que yo girara cuando debía , y llevara el ritmo, me cogía por el cuello de la cazadora y me llevaba como si fuera una marioneta. Luego ,con el tiempo y creo que debido a ese momento, me apunte a clase de sevillanas, más que nada para que nadie me cogiera de ese modo si se daba la ocasión.
Y esa vuelta al apartamento, después de cenar... esa vuelta no la olvidaré jamás.
Intentábamos coger un taxi sin  ningún éxito. Teníamos que ir en grupos porque no cabíamos en un sólo taxi, así que empezamos a ver taxis y ninguno nos paraba, pasaban de largo. Después de un buen rato para uno y nos subimos 3, los otros 3 se quedaron esperando.
Cansados de ver como los taxis pasaban de largo sin hacerles el más mínimo caso, Marisa, Mª Pilar y Carlos seguían rezando a la virgen de la Macarena para que un bondadoso taxista sevillano parara y los llevara al apartamento, ya que eran los últimos y los ánimos estaban por los suelos. 

De repente, un taxista que pasa, ¡¡¡¡un taxi¡¡¡¡, pero para asombro de ellos el taxista pasa de largo, Carlos, cabreado, no se le ocurre otra que tirarle al taxista, ese mapa que te dan por la mañana en la Expo y que a última hora de la noche llevas en el bolsillo hecho una bola, pues ese y lo mejor, es que le da.
El taxi para, Marisa corre a subirse al taxi sin enterarse de nada de lo ocurrido, el taxista sevillano que baja hecho una furia con la llave inglesa en la mano y Mª Pilar que con toda su paciencia le pregunta al taxista que para que lleva una llave inglesa en la mano, respuesta del taxista "para pegarles a Uds. si es necesario". En fin, ese taxista evidentemente no les llevó al apartamento, pero el que si los llevó tuvo que ver como los tres estaban partiéndose de risa de lo ocurrido. Fue un final de la noche espectacular.




La verdad es que lo pasamos tan bien que me apetecía compartir con vosotros este recuerdo. Lo único malo es que pienso, caray 20 años ya, pero que queréis que os diga ¡que nos quiten lo bailao¡
Por cierto, aún conservo el pasaporte de la Expo que se encuentra en el cajón de los recuerdos.

AQUI TENÉIS AL EQUIPO DE VIAJE.BESOS A TODOS