lunes, 11 de agosto de 2014

OFF 2

MEMBRETE 2014 MARISA

¡¡¡Hola, buenos días!!! Leí esta reflexión hace tiempo y recuerdo que me encantó. Ahora la he vuelto a reencontrar y quiero compartirla con vosotros.





Ahora, una recomendación:

Con que equivale a con el cualcon la cualcon qué se usa para preguntar, conque tiene valor consecutivo, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas, equivalente a así que.
La secuencia con que está constituida por la preposición con y el relativo que: «Esa es el arma con que dispararon al taxista». En estos casos también se puede intercalar el artículo entre la preposición con y el relativo que: «Esa es el arma con la que dispararon al taxista». Cuando se construye con la preposición con y la conjunción que, no se intercala ningún artículo, como en «Para llevar a cabo el proyecto basta con que el director lo apruebe».
La forma con qué está constituida por la preposición con y el interrogativo o exclamativo qué (este qué siempre es tónico y lleva tilde). Puede aparecer tanto en oraciones interrogativas o exclamativas directas como en oraciones interrogativas o exclamativas indirectas. Directas: «¿Con qué se escribió este texto?», «¿Con qué votos cuenta el partido?» o «¡Con qué paciencia trataba al público!». Indirectas: «No sé con qué se escribió este texto» o «Me pregunto con qué votos cuenta el partido».
Obsérvese que en las oraciones interrogativas o exclamativas indirectas no aparecen los signos de interrogación o exclamación, frente a lo que ocurre con las oraciones interrogativas o exclamativas directas.
Conque es una conjunción ilativa y es palabra átona. Equivale a así quepor tanto, por consiguiente: «Ya se resolvió la situación del equipo; conque ahora todos estaremos más tranquilos».
Resumen: En términos generales, la locución con que puede reemplazarse por con el cual, con la cual y sus plurales; con qué se utiliza en las preguntas y exclamaciones y conque expresa consecuencia, y puede reemplazarse por así que.

Y acabamos leyendo "Defensa de la alegría", de Mario Benedetti.

Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias 
y las definitivas 

defender la alegría como un principio 
defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y de los neutrones 
de las dulces infamias 
y los graves diagnósticos 

defender la alegría como una bandera 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardiacos 
de las endemias y las academias 

defender la alegría como un destino 
defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres 

defender la alegría como una certeza 
defenderla del óxido y la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa 

defender la alegría como un derecho 
defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 
y también de la alegría.



¡¡¡ Hasta el sábado!!!