sábado, 16 de noviembre de 2013

LA FRASE DEL DIA Y OTRAS COSAS DEL 16/11/2013, por Marisa

por Marisa

¿Cómo fue la suerte del 11/11? ¿Algo que contar?

Bueno, mientras contestáis, empecemos con varias reflexiones que son buenas de hacer cuando uno se hace mayor y tiene un pasado ....





Hoy es santa Margarita (Reina de Escocia) y mañana, santa Isabel (de Hungría). Felicidades a quienes celebren estos santos.


Haiyan y Yolanda, los nombres con los que se conoce el tifón que ha asolado las islas Filipinas, no necesitan marcarse con cursiva, comillas ni ningún otro resalte, de acuerdo con la Ortografía de la lengua española
En los medios de comunicación alternan los nombres Haiyan y Yolanda para referirse a un mismo fenómeno. Haiyan es el que le corresponde en la lista de denominaciones previstas para este tipo de fenómenos hasta el año 2018 por la Organización Meteorológica Mundial; sin embargo, las autoridades filipinas han decidido darle a este tifón el nombre de Yolanda. Es frecuente encontrar en las noticias frases como «El tifón ‘Yolanda’ deja al menos 10 000 muertos en Filipinas» o «China activa su máxima alerta por el tifón Haiyan», en las que habría sido preferible escribir «El tifón Yolanda deja al menos 10 000 muertos en Filipinas» o «China activa su máxima alerta por el tifón Haiyan». Además, se recomienda mantener el artículo cuando, de forma oral o escrita, se mencionen los huracanes, tifones o ciclones directamente por su nombre propio (el Yolanda, mejor que Yolanda). Por otra parte, si se emplea el prefijo super- para expresar la gran magnitud del tifón, lo adecuado es escribirlo sin tilde y unido a la palabra que acompaña (supertifón, no súper tifón ni súper-tifón), tal y como señala la Ortografía. En cuanto al género, tanto las tormentas tropicales como los huracanes y tifones son todos ciclones, por lo que, cuando se mencione un huracán que luego se convierte en tormenta, lo aconsejable es unificar el género empleando el artículo masculino —el (tifón) Haiyan—, recurso que permite mantener la coherencia en la denominación del fenómeno atmosférico en sus distintas etapas.

Aparte de dedicarle la anterior recomendación lingüística, no quiero dejar de hablar de lo que el Yolanda o Haiyan ha dejado a su paso: muerte y destrucción, especialmente en Filipinas, zona muy castigada últimamente por desgracias naturales: la erupción de un volcán, un seísmo de grado 7 ... ¿Por qué esta clase de fenómenos atacan siempre a los más desprotegidos y pobres?. 

Aprovecho la ocasión para hablaros de Filipinas que, como otros países que hemos visto en anteriores entradas, fue colonia española hasta finales del siglo XIX.
Filipinas —oficialmente la República de Filipinas (en filipino: Repúblika ng Pilipinas; en inglés: Republic of the Philippines)— es un país insular soberano del Sudeste Asiático ubicado en el océano Pacífico. Su capital es Manila. Por el norte se encuentra separado de la isla de Taiwán por el estrecho de Luzón; al oeste, se ubica el mar de la China Meridional y Vietnam; al suroeste, entre el país y la isla de Borneo, se encuentra el mar de Joló; al sur, el mar de Célebes lo separa de otras islas de Indonesia; y, al este, limita con el mar de Filipinas. Su ubicación en el cinturón de fuego del Pacífico y su clima tropical lo convierten en un lugar propenso a terremotos y tifones, pero también es rico en recursos naturales y alberga una de las zonas más biodiversas en el mundo. Siendo un archipiélago que comprende 7107 islas, las Filipinas se clasifican en tres divisiones geográficas: LuzónBisayas y Mindanao.
Tiene una población estimada en más de 94 millones de habitantes. Filipinas es el 12.° país más poblado del mundo, sin considerar los 11 millones de filipinos que viven en el extranjero. Varias etnias y culturas conviven a lo largo de sus islas. Catalogado como un país recientemente industrializado, su economía continúa el constante crecimiento que inició desde su independencia. Las reformas económicas implementadas a inicios del siglo XXI lograron que el sector servicios desplazara a la agricultura como la principal actividad económica, y ahora éste aporta más de la mitad del PIB Sin embargo, aún enfrenta diversos retos en la infraestructura: la falta de desarrollo en el sector turístico, la educación, la atención a la salud y el desarrollo humano.
En 1521, el explorador Fernando de Magallanes llegó a Filipinas y reclamó las islas para España. La colonización comenzó en 1565, cuando el explorador español Miguel López de Legazpi llegó desde la Nueva España y fundó los primeros asentamientos europeos en terreno filipino en la actual Cebú. En 1571, después de tratar con las familias reales nativas durante la conspiración de Tondo y tras derrotar a la tripulación del pirata chino Limahong, los españoles establecieron en Manila la capital de las Indias Orientales Españolas.


El mandato español contribuyó a lograr la unidad política por primera vez en el archipiélago. Desde 1565 hasta 1821, la Capitanía General de las Filipinas fue gobernada como un territorio del Virreinato de la Nueva España y, a continuación, se administró directamente desde Madrid después de la Guerra de Independencia de México. Desde esta misma Capitanía, España controlaba otros de sus territorios en el Pacífico, entre los que se incluían Guam, Palaos, las Islas Carolinas y las Islas Marianas. Entre los siglos XVI y XIX, el galeón de Manila comunicó a la capital del territorio con Acapulco, realizando un viaje una o dos veces al año. El comercio introdujo al país alimentos como el maíz, el tomate, la patata, el chile y la piña, todos procedentes de América Los misioneros católicos convirtieron a la mayoría de los habitantes de las tierras bajas al cristianismo y fundaron escuelas, universidades y hospitales. Un decreto español introdujo la educación pública gratuita en 1863, aunque los esfuerzos por llevar la educación pública al pueblo no se consumaron hasta el período estadounidense.
Durante el gobierno español, hubo varias rebeliones indígenas y múltiples desafíos externos como los piratas chinos, neerlandeses y portugueses. 
En el siglo XIX, los puertos filipinos se abrieron al comercio mundial y se produjeron cambios en la sociedad filipina. Muchos españoles nacidos en Filipinas (criollos) y los de ascendencia mixta (mestizos) se hicieron ricos. La afluencia de colonos españoles y latinos disminuyó el poder de la Iglesia y abrió algunos puestos en el gobierno tradicionalmente ocupados por los españoles nacidos en la península Ibérica (peninsulares). Los ideales de la revolución también comenzaron a extenderse a través de las islas. La insatisfacción de los criollos resultó en la revuelta de Cavite El Viejo en 1872, uno de los precursores de la revolución filipina.
En 1898, la Guerra hispano-estadounidense comenzó en Cuba y posteriormente se extendió al archipiélago filipino, ya sumergido en una revuelta. El 12 de junio de 1898, Aguinaldo declaró la independencia filipina de España en Kawit, Cavite, y al año siguiente se estableció la Primera República Filipina. Por su parte, cuando España perdió la guerra firmó el Tratado de París en 1898, en el cual cedió el dominio de las islas a Estados Unidos por 20 millones de dólares. Como se hizo cada vez más evidente que los Estados Unidos no reconocerían a la Primera República Filipina, estalló la Guerra filipino-estadounidense. Al perder el conflicto, el archipiélago terminó bajo el control total estadounidense, ya que hasta entonces había sido administrado como un área insular; en 1935, Filipinas obtuvo el estatus de «Estado libre asociado».
En la década siguiente, los planes por recuperar la independencia fueron interrumpidos por la Segunda Guerra Mundial, en particular cuando el Imperio japonés invadió el país y estableció un gobierno títere, la Segunda República Filipina. Durante el conflicto se cometieron múltiples crímenes de guerra, como la Marcha de la Muerte de Batán y la Masacre de Manila, que culminó con la batalla de Manila Los crímenes contra la población de origen español y los asaltos realizados a las sedes oficiales españolas en Filipinas, provocaron gran inquietud para el gobierno de Francisco Franco. Como consecuencia, España rompió las relaciones diplomáticas con Japón el 12 de abril de 1945. Para cuando las tropas aliadas hubieron derrotado a los japoneses en 1945, más de un millón de filipinos habían muerto. Finalmente, el 4 de julio de 1946, Filipinas alcanzó su independencia del gobierno estadounidense.

Y, tras haber conocido algo más de Filipinas, me despido hasta el lunes. ¡¡¡Feliz sábado!!!