sábado, 21 de septiembre de 2013

LA FRASE DEL DIA Y OTRAS COSAS DEL 21/09/2013, por Marisa

Verano Marisa

He leído en internet que el otoño empieza este año mañana domingo, día 22, a las 22,44 hrs. ¡¡¡Quien lo diría!!! En Valencia hace calor ... Todavía no me hago la idea de esto ...


¿Y cómo llevamos el sábado? Un guiño a las chicas ... Mirad qué consejo nos da mi amiga Mafalda ...





He leído y oído esta noticia a lo largo de toda la semana. Sociológicamente, me parece interesante y por eso quería compartirla y oir vuestras opiniones. Uno de cada tres divorcios se produce en septiembre, después de las vacaciones de verano. Algunos expertos, fundamentalmente juristas, atribuyen esta circunstancia al hecho de que los juzgados cierren el mes de agosto. Pero muchos otros no comparten esta teoría, especialmente los psiquiatras y los psicólogos. Un solo mes sin servicio en los juzgados no es capaz de acumular un tercio de las rupturas de todo el año ... Los especialistas en conducta humana tienen otra teoría menos compleja. La rutina diaria, el trabajo, la casa, la atención de los niños si los hay, ayudan a muchas parejas a ir arrastrando los problemas sin que estallen durante todo el año. Cuando la convivencia se hace más estrecha, cuando las vacaciones obligan a permanecer juntos durante semanas sin otra posibilidad de escapatoria, las tensiones ocultas afloran y la situación revienta. 

Ya he acabado de leer La verdad sobre el caso de Harry Quebert. Muy recomendable. El escritor juega con el lector, a la vez que con los personajes del libro. Hasta que no llegas al final, no puedes completar el puzzle que ha ideado el autor. Y eso que, en muchas ocasiones, crees que ya lo tienes. Pero siempre falta encajar una pieza ... hasta la última página ...

Ya he empezado otro libro. Este es su título y su atora.

Conocida por su labor como analista política, Julia Navarro consiguió, a raíz de la publicación de su primera novela, «La Hermandad de la Sábana Santa», convertirse en una autora de libros superventas cuyo éxito no se agota en poco tiempo, sino que perdura. Títulos como «La Biblia de barro», «La sangre de los inocentes» y, sobre todo, «Dime quién soy», la consolidaron como una de las escritoras más reconocidas del género histórico en España y hábil dominadora de una serie de recursos literarios nada fáciles de desarrollar en su plenitud.
El anuncio de la publicación de su siguiente novela, «Dispara, yo ya estoy muerto», generó antes de las vacaciones estivales un ruido mediático previsible, al ser una de las apuestas fuertes de la temporada.
Esta novela es la más ambiciosa de Julia Navarro: por sus muchas páginas; por el periodo que abarca, desde finales del siglo XIX hasta 1948 –con una primera incursión en la actualidad–; por las descripciones de ciudades como París, San Petersburgo, Madrid, Varsovia y Jerusalén en tiempos ya lejanos; y por la inmersión en la Historia de la formación del Estado israelí, desde los pogromos en Rusia y Polonia, origen del impulso sionista de Theodor Herzl.
La autora no olvida nada: el nacimiento del panarabismo; los asentamientos de judíos en la Palestina ocupada por los británicos; la formación de las milicias judías, embrión del futuro ejército israelí, y el papel que en ellas –en la Stern, por ejemplo– jugó Ben Gurión, el primer «premier» del Estado de Israel. 
«Dispara, yo ya estoy muerto» parte de un hecho cotidiano: Marian Miller, cooperante de una ONG, tiene que realizar un informe sobre los asentamientos ilegales de los judíos en territorio palestino. Para efectuar ese informe requiere la opinión de los dos bandos, y es entonces cuando conoce a Ezequiel Zucker, un anciano que posee como precioso legado la memoria de su familia, emigrantes judíos a resultas de los pogromos que, de la Rusia de finales del siglo XIX, les llevaron a París, donde habían ido a vender pieles, y a Jerusalén.
Entre Ezequiel y Marian, proclive a defender la causa palestina, termina naciendo un diálogo que Julia Navarro quiere que sea metáfora de un futuro entendimiento entre ambas partes. Lo que sucede es que esa metáfora está truncada desde el comienzo y no termina de perfilarse su final. «Dispara...» no engaña con espurias argumentaciones.

Ahora os dejo con estas imágenes de bebés y animales, juntos y separados ...









Y, para finalizar, una recomendación a tener en cuenta la semana próxima, es decir, el próximo otoño ...