lunes, 7 de abril de 2014

... Y MELILLA

MEMBRETE 2014 MARISA

... Otra vez lunes ... y seguimos de sorteo ... Sabremos el nombre de la ganadora el próximo lunes 14. Aquí tenéis el premio ...

Ya os dije el sábado que hoy hablaríamos de Melilla. Así que vayamos a ello ...


Melilla es una ciudad autónoma de España, situada en el norte de África, a orillas del mar Mediterráneo, frente a la localidad de Adra en el litoral de la provincia de Almería donde se junta con la de Granada, todo ello en la costa meridional oriental de la península Ibérica.


Es limítrofe con la región del Rif (Marruecos), concretamente con las comunas de Farjana (al norte y el oeste) y Beni Ansar (al sur), ambas pertenecientes a la provincia de Nador. Está próxima a Argelia. 
La ciudad y sus territorios se extienden sobre 12,5 km2 de superficie en la parte oriental del cabo de Tres Forcas. Alberga una población de 83.679 habitantes (según datos de enero de 2013) y presenta diversas particularidades fruto de su posición geográfica e historia, tanto en la composición de su población y sus actividades económicas, como en su cultura (fruto de la ejemplar convivencia de cristianos, musulmanes, judíos e hindúes).
Dispone de una fortaleza construida entre los siglos XVI y XVIII, con almacenes, aljibes fosos, baluartes, fuertes, cuevas, minas, capillas ... Una de ellas la única obra religiosa gótica de África y hospitales, que es la más completa de esta orilla del Mediterráneo, aparte de los fuertes exteriores, neomedievales construido a finales del siglo XIX.
El patrimonio arquitectónico de Melilla está considerado, junto con el de Barcelona y por encima del de Madrid y Valencia, como uno de los mejores exponentes del estilo modernista español de principios del siglo XX. Actualmente recibe diariamente una población flotante de los municipios marroquíes próximos que hacen que su población casi se duplique en algunas ocasiones.

La ciudad de Melilla remonta su historia al establecimiento en el siglo VII a. C. de comerciantes fenicios que aprovecharon su situación cercana al estrecho de Gibraltar y las rutas comerciales del Mediterráneo occidental para prosperar, alcanzando su esplendor hacia el siglo II a. C. Con la decadencia púnica, Rusadir formará parte del reino de Mauretania que sería incorporado a la provincia romana de Mauritania Tingitana en el año 42 d.C.
Con la llegada de los árabes a partir del 680, la península de Guelaya es obviada para continuar conquistando la antigua Hispania, al cruzar el Estrecho Tariq en el 711 y continuarían los árabes hasta el 732 en la antigua Hispania Septimana; pero una guerra entre las ciudades de Fez y Tremecén harán que la población de Rusadir abandone las ya ruinas melillenses. Así, el territorio permaneció abandonado hasta que a partir del siglo X fue recuperado por Abderramán III, quien mandó una flota desde Málaga en el 927 y creó la taifa de Melilla, integrándose así en el Califato de Córdoba y manteniendo estrechas relaciones con la Hispania musulmana de al-Ándalus.
La expansión de portugueses y castellanos en el norte del Reino de Fez durante el siglo XV culminó con la entrada de Pedro de Estopiñán, un contable, en la ciudad abandonada y destruida por disputas entre los reinos de Fez y Tropecan e intercambiada por unos terrenos en Málaga, en 1497, que pasó a depender del Ducado de Medina Sidonia y a partir de 1556, de la corona española.

El 19 de septiembre de 1774, emisarios del sultán Mohamed ben Abdallah se presentan en Ceuta declarando la ruptura del tratado y expresando su intención de desalojar a los cristianos. El 23 de octubre el monarca español Carlos III declara la guerra y el 9 de diciembre las primeras tropas comienzan el sitio de Melilla que duraría hasta el 19 de marzo de 1775. La ciudad es defendida por el mariscal de campo Juan Sherlock.
En 1860, con el Tratado de Wad-Ras, se establecieron los límites fronterizos de la ciudad con Marruecos, trazados hasta donde alcanzaban los disparos del cañón de "El Caminante", según lo estipulado en dicho tratado. Tres años más tarde se creó el puerto franco y en 1864 las autoridades españolas permitieron el asentamiento libre de personas en la ciudad. La inmigración de la península fue escasa al principio pero comenzó a tomar fuerza tras el fin de la Guerra de Margallo en 1893.
Durante el último tercio del siglo XIX y el primero del siglo XX, Melilla fue escenario de intermitentes enfrentamientos que desembocaron en el conflicto de la Guerra de Marruecos. Las sucesivas batallas de Barranco del Lobo en 1909 y de Annual en 1921, causaron un gran impacto en la opinión pública española y forzó la alianza militar entre España y Francia que permitió la constitución del Protectorado español de Marruecos, que incluía toda la zona norte del actual Marruecos, con ciudades como Larache, Tetuán, Tánger, Nador y Alhucemas.


El establecimiento del protectorado tuvo efectos muy positivos en la economía de la ciudad de Melilla, que se convirtió en la capital económica de la parte oriental. La explotación de las minas del Rif propició el desarrollo de una industria derivada de éstas. y el tráfico de mercancías y la pesca aumentaron junto con los beneficios derivados del aprovisionamiento del ejército.
Fue en Melilla donde se produjeron los primeros acontecimientos de la sublevación militar de 1936 contra la II República que desencadenaron la posterior Guerra Civil Española y el establecimiento del régimen franquista en España. Franco desarrolló unas buenas relaciones con las naciones árabes al no reconocer al estado de Israel y ayudó a la causa independentista de la parte francesa de Marruecos permitiendo manifestaciones nacionalistas en ciudades bajo dominio español, emisiones de radio y el tráfico de armas, que frecuentemente entraba a través de Melilla. Sin embargo, tras la independencia de la zona francesa en 1956, no pudo evitar lo propio de la zona española, debido a constantes disturbios. 



Así, el Gobierno español reconoció la soberanía de Marruecos sobre los territorios del protectorado y entregó los territorios a Marruecos. Ceuta y Melilla no formaban parte de dicho protectorado porque siempre fueron consideradas ciudades españolas. Pero es en ese reconocimiento oficial de la soberanía marroquí en el que se basan las reclamaciones territoriales de Marruecos sobre Melilla y Ceuta. Desde la implantación de la democracia en España en 1977, los sucesivos gobiernos democráticos han defendido la españolidad de las dos ciudades y se han negado a establecer negociaciones de ningún tipo sobre la soberanía de las mismas.
Hasta 1995, Melilla era una comarca de la provincia de Málaga. Fue en dicho año cuando la ciudad accedió administrativamente al estatuto de ciudad autónoma, siendo a principios del siglo XXI uno de los motores económicos de la región rifeña, basado en su condición de puerto franco y los intercambios comerciales, a la par que centro de atención de los flujos migratorios de población africana hacia los territorios de la Unión Europea.

Espero os haya gustado conocer algo más de Melilla. Y ya me despido, dejándoos esta reflexión sobre la piedra ...

Nos vemos pronto. ¡¡¡Feliz semana!!!