viernes, 11 de mayo de 2012

UN DIA CUALQUIERA



Esta mañana me he ido con mi marido al médico, una revisión rutinaria, en la que teníamos que hacernos una analítica.
Llegamos sin desayunar, nos atiende el médico y nos dan el volante para pasar a hacernos los análisis. Hasta aquí todo normal.
Nos acercamos al mostrador, firmen aquí, denme la tarjeta y me llaman primero a mi para hacer la extracción de sangre. Entro con la chaqueta puesta, el bolso, el maletín, en fin no podía llevar más cosas. Dejo el maletín y el bolso en una silla, me quito la mitad de la chaqueta, porque para que iba a quitármela del todo, si el resto de mi cuerpo no lo necesitaban para nada.
Me extraen la sangre, me ponen un algodón en el pinchazo y entonces vienen las advertencias, aprieta fuerte y ten el brazo levantado, después de un minuto viene otra vez la enfermera, me pone una tirita, apósito o como lo queráis llamar, e insiste en que me sujete bien, ni que me fuera a desangrar por el pinchazo, en fin.
Claro que con media chaqueta puesta apretando con una mano el brazo que me han pinchado, me resultaba un poco complicado ponerme bien la chaqueta y coger mi bolso y mi maletín –bien cargadito de documentos-. y además coger el papelito que me daba la enfermera para estirar los análisis. Así que, haciendo caso omiso a las advertencias corriendo grave peligro mi vida, me pongo la chaqueta cojo el bolso, el maletín y el papel y salgo de la consulta, me siento a esperar a mi marido con el brazo sujeto para no desangrarme que era lo mínimo que me podía pasar, dejo el bolso y el maletín e intento poner en lugar seguro el papel para recoger los resultados.
A continuación sale mi marido –de otra consulta claro- con la chaqueta en la mano y el casco en la otra única y exclusivamente y sujetándose el brazo, con cara de pena diciendo sujétame algo que no puedo, pero cual no es mi asombro cuando detrás de él sale la enfermera a ponerle la tirita en el brazo muy solicita ella  Como aún tenía el casco en la mano, se lo coge y me lo da a mí diciéndole :


“el casco que te lo lleve tu compañera”

En mis oídos siguen resonando sus palabras y pienso, sera boba, que acaso no estoy yo en la misma situación que él.
Dirijo la mirada hacia mi marido, dejo el casco en la silla y veo como se ríe de mi cara y de la situación y me confiesa riéndose, es que le he dicho que pincha muy bien. ¡Acabaramos¡, lo que yo decía BO BA.