miércoles, 22 de mayo de 2013

LA FRASE DEL DIA Y OTRAS COSAS DEL 22/05/2013, por Marisa

MEMBRETE LA FRASE

¡¡¡Espero que os encontréis estupendamente!!! Creo que es lo mejor que podría desearos junto con este consejo ...:


La canción de hoy se titula Con su blanca palidez, y la interpreta Procol Harum.



Hoy es santa Rita, santa Joaquina y santa Quiteria. Sobre efemérides del 22 de mayo, diremos que en ...:
- 1931, se declaró la libertad religiosa en España
- 1942, México entró en la II Guerra Mundial, en apoyo de los aliados
- 2004, el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, contrajo matrimonio con la periodista Letizia Ortiz.

Pasemos a las recomendaciones:
- El término afluencia se refiere a la concurrencia en gran número de personas o cosas a un lugar o sitio determinado, por lo que no son adecuadas expresiones como poca afluencia o escasa afluenciaAsí, en frases como «Un estudio determina cuáles son los centros con escasa afluencia en esa franja horaria» y en «Se comprobó que la escasa afluencia de viajeros y de mercancías no hacían rentables las líneas de ferrocarril», lo recomendable hubiera sido utilizar términos como asistencia o concurrencia, que no tienen ese matiz. Sí es apropiado usar afluencia, sin embargo, en titulares como «Once embarcaciones limpian a diario la costa en los meses de máxima afluencia de bañistas» o «Las calles de la fiesta recuperan la alegría perdida con una afluencia masiva». 
Aguanieve se construye con el artículo femenino lala aguanieve, y no el aguanieve. El hecho de que el artículo la se trasforme en el ante la palabra agua (por ser esta una voz femenina que empieza con a tónica) no implica que deba mantenerse ese cambio en aguanieve, pues en ésta ya no es tónica la primera a, sino que el acento recae sobre el diptongo ie. Por ello, al no ser tónica la primera a de aguanieve, ya no es necesario el cambio de la por el. De ahí que lo adecuado sea decir la aguanieve. De este modo, en frases como «A pesar de la nieve, el aguanieve y el mal tiempo en general, la gente salió a la calle» o «El aguanieve y el viento impidieron a los escaladores llegar hoy a la cumbre», lo apropiado hubiera sido escribir «A pesar de la nieve, la aguanieve y el mal tiempo en general, la gente salió a la calle» y «La aguanieve y el viento impidieron a los escaladores llegar hoy a la cumbre». Tampoco es adecuado decir mucho aguanieve, como en «La primera helada de la temporada en Chicago dejó granizos de tamaño considerable y mucho aguanieve», puesto que si se trata de una palabra femenina lo apropiado es que el adjetivo que la acompaña sea del mismo género: mucha aguanieve.

- Se ha observado que existe una tendencia actual en los medios de comunicación al uso inadecuado del término vigente para referirse a aquel deportista o equipo que ha ganado una determinada prueba y es el primero en su especialidad en ese momento.Así, aparece con mucha frecuencia la expresión «vigente campeón», sin tener en cuenta que este adjetivo debe emplearse para referirse a leyes, costumbres, usos, ordenanzas, etc. que están en observancia, es decir, que se rigen o son válidas en el momento actual. En cambio, siempre que nos refiramos a un deportista se dirá «el actual campeón» o sencillamente «el campeón», que lo será hasta que haya un nuevo vencedor.
Acabamos con una poesía de Pablo Neruda, que podéis leer y/o escuchar con la voz de su propio autor. Se trata de Barrio sin luz.

¿Se va la poesía de las cosas 
o no la puede condensar mi vida? 
Ayer -mirando el último crepúsculo- 
yo era un manchón de musgo entre unas ruinas. 

Las ciudades -hollines y venganzas-, 
la cochinada gris de los suburbios, 
la oficina que encorva las espaldas, 
el jefe de ojos turbios. 

Sangre de un arrebol sobre los cerros, 
sangre sobre las calles y las plazas, 
dolor de corazones rotos, 
podre de hastíos y de lágrimas. 

Un río abraza el arrabal 
como una mano helada que tienta en las tinieblas: 
sobre sus aguas se avergüenzan 
de verse las estrellas. 

Y las casas que esconden los deseos 
detrás de las ventanas luminosas, 
mientras afuera el viento 
lleva un poco de barro a cada rosa. 

Lejos... la bruma de las olvidanzas 
-humos espesos, tajamares rotos-, 
y el campo, ¡el campo verde!, en que jadean 
los bueyes y los hombres sudorosos. 

Y aquí estoy yo, brotado entre las ruinas, 
mordiendo solo todas las tristezas, 
como si el llanto fuera una semilla 
y yo el único surco de la tierra.


¡¡¡Sed felices!!!